El estudio de la función neurológica mediante un examen de los potenciales evocados ayudan a corroborar dicho diagnóstico así como el estudio del líquido cefalorraquídeo mediante la punción lumbar. Un LCR anómalo muestra evidencia de una mayor actividad inmunitaria tales como las bandas oligoclonales, un índice elevado de IgG o un indice elevado de síntesis de IgG. Casi un 80% de las personas diagnosticadas con EM tendrán al menos una de estas irregularidades de LCR, pero los resultados normales no excluyen el diagnóstico, en particular en las etapas tempranas de la enfermedad.

El número y localización de las lesiones en la RM pueden variar con el tiempo, pero la aparición de las lesiones, que a veces pueden ser asintomáticas en el paciente, en distintas zonas del cerebro y separadas en un periodo de tiempo hacen pensar en esclerosis múltiple ,aunque en ocasiones es difícil diferenciar con certeza lesiones demielinizantes de otras lesiones de origen distinto de ahí la importancia de consultar a su médico para un diagnóstico precoz.
Así pues, la historia clínica, la exploración neurológica, los potenciales evocados, la RM y los datos del líquido cefalorraquídeos, son importantes para realizar el diagnóstico de esclerosis múltiple.
La necesidad de realizar un diagnóstico precoz radica en que la respuesta al tratamiento con medicamentos que cambian la historia natural de la enfermedad es superior si se realiza en las fases iniciales de la misma. Por eso es importantes conocer las características fundamentales de la EM para sospechar que un paciente que ha consultado en urgencias puede padecerla. El tiempo perdido es mielina y probablemente axones dañados, es decir, pérdida cerebral, con todas sus consecuencias, por lo que actuar de forma rápida es fundamental.
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