
La mielina es una estructura que recubre los axones de las neuronas, permitiendo así su correcto funcionamiento. Los axones son los encargados de transmitir la información desde y hacia el cerebro, permitiendo el correcto funcionamiento motor y sensitivo, entre otras funciones. La mielina es la encargada de facilitar la correcta transmisión de estos impulsos nerviosos. Su destrucción provocará un enlentecimiento o una interrupción de la transmisión nerviosa, produciéndose entonces los síntomas y signos característicos de esta enfermedad.
Las zonas en las que se produce una pérdida de mielina (llamadas lesiones o placas) aparecen en el tejido nervioso como zonas endurecidas (tipo cicatriz o esclerosis). Estas lesiones se producen en diferentes momentos y en múltiples localizaciones del cerebro y la médula espinal. Los síntomas y signos de la enfermedad variarán de una persona a otra en función de las áreas afectadas. Aunque diferentes personas compartan el mismo diagnóstico, la enfermedad y su evolución será diferente en cada afectado.
La causa específica de la EM es desconocida, pero podrían contribuir a su desarrollo factores genéticos y/o ambientales. Algunas hipótesis han señalado que la EM podría tener un origen viral, aunque por el momento no se dispone de pruebas científicas fiables indicativas de que un virus específico cause el proceso.