Como ya se ha podido ver en la entrada anterior hay diferentes tipos de hepatitis pero nosotras queremos centrarnos en concreto en la hepatitis C, ya que se calcula que cada año se infectan con este virus entre 3 y 4 millones de personas en el mundo. Hay unos 150 millones de personas que sufren la infección crónica y están en riesgo de sufrir cirrosis hepática o cáncer de hígado. Cada año mueren más de 350000 personas por causa de enfermedades hepáticas vinculadas con la hepatitis C.

Se propaga por lo común cuando la sangre de una persona infectada ingresa en el organismo de una persona susceptible. Es uno de los virus más comunes que infectan el hígado y su cuadro clínico puede ir desde una padecimiento leve que dura unas cuantas semanas hasta una afección grave de toda la vida.
Tiene un período de incubación que dura entre 2 semanas y 6 meses. después de la infección inicial, aproximadamente el 80% de las personas no manifiestan síntomas alguno. Algunas personas pueden presentar un cuadro clínico agudo con fiebre, fatiga, falta de apetito, náuseas, vómitos, dolores abdominales, coloración oscura de la orina, heces fecales de color grisáceo, dolores en las articulaciones e ictericia (coloración amarilla de la piel y el blanco de los ojos).
Aproximadamente , entre el 75% y el 85% de las personas que padecen la infección inicial contraen una enfermedad crónica, y entre el 60% y el 70% de las que la padecen sufren una hepatopatía crónica; entre un 5% y un 20% contraen cirrosis, y entre 1% y un 5% mueren por cirrosis o cáncer de hígado.
En esta
Guía de salud encontrarás más información acerca de la hepatitis C en la que es muy importante la prevención y detección precoz para poder solucionarlo antes de que sea demasiado tarde.