Los pacientes con Lupus pueden seguir una vida normal, al contrario de lo que piensa la gente que rodea a estos enfermos, que se cree que la enfermedad es contagiosa.
Deben llevar una alimentación sana y completa y cuidarse de la luz solar en el caso de que sean fotosensibles.
En cuanto al tratamiento farmacológico se utilizan:
Alivian el dolores musculares, pericarditis o artritis. No hay ningún antinflamatorio específico para el Lupus, pero hay fases de la enfermedad que pueden ser tratadas solamente con estos fármacos.
Tienen efectos secundarios a nivel digestivo.
Controlan la mayoría de los síntomas pero tienen gran cantidad de efectos secundarios como retención de líquidos, hinchazón de la cara, aumento del vello, etc, cabe citar que todos ellos dependen de la dosis administrada. Con la mejora del paciente se va disminuyendo la dosis.
Se emplean para el tratamiento de la artritis, lesiones en la piel o en pericardio. Es bien tolerado pero puede ser tóxico para la retina.
Se emplean en complicaciones, sobretodo de riñón. Los más utilizados son la Ciclofosfamida, administrada en sueros, una vez al mes y la Azatioprina.
La administración debe ser regulada con análisis de sangre, ya que bajan los leucocitos y las plaquetas.